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Empieza la aventura

Cuando te gustan los coches, el mundo del motor o simplemente pasas mucho tiempo dando vueltas por YouTube, antes o después te cruzas con videos de japoneses haciendo drift. Puede no gustarte, puede ser que lo veas y pienses, esta gente está loca, o que directamente (como fue mi caso) no le des importancia por vivir en el concepto de que lo más rápido es siempre lo mejor, lo más eficiente, lo que más tienes que trabajar para conseguir. Y esta gente no busca hacer tiempos, no saca el potencial del coche que conducen y aun así en todos los videos sonríen. Se ríen.

 Si algo diferencia de un rápido vistazo a un conductor, piloto de ambos mundos, el drift y el grip, esa es su mirada. Su actitud dentro del coche. Uno se rie, el otro no.

 Como he dicho es algo que no tiene porqué llamar la atención, pero en los últimos años es indudable que su popularidad se está disparando, lo que lleva a que antes o después te tengas que empapar de cómo funciona este mundillo. Ya puede ser porque en el cine ponen películas, te incorporas a una rotonda y un BMW va de lado en ella, vas al circuito y tienes que compartir pista con ellos… y aquí entra la principal diferencia que hace que empieces a mirar hacia otro lado.

 Nosotros vivimos en Europa, y si bien es cierto que a día de hoy podemos ver Hondas por la calle, los deportivos Japoneses son muy difíciles de ver, ya que aquí somos más de BMWs, Mercedes, Renaults, Citroëns o este estilo europeo que tenemos tan visto. Seguro que todos hemos girado la cabeza al ver algún japonés raro como un 3000GT que tanto llaman la atención, alejado de nuestros diseños cuadradotes.

Mitsubishi 3000GT

Uno de los pocos deportivos japoneses que se ven por las calles

Y allí están ellos. En un evento o en el circuito, donde no los esperabas ver, aparecen por primera vez en tu vida de forma presencial. El drift se caracteriza por dos cosas, divertirse y exhibirse, por lo tanto sus coches acompañan esta filosofía. Alerones exuberantes, llantas enormes, pegatinas de colores chillones y coches japoneses que no verás fuera de allí. En este punto puedes pensar que se tratan de coches tuneados de los de toda la vida que hay en las salidas de las discotecas, pero a estos los diferencia que sigues sabiendo que coche era el original y qué tiene la mitad de la carrocería rota.

Nissan Silvia, Lexus altezza, Mazzda Rx7, Mx5… coches que tal vez habías visto en algún momento pero que aquí adquieren otro significado. Ese toque desenfrenado que tienen los japoneses que sabes que de un momento a otro van a explotar y van a dar unos minutos de espectáculo y que te impactan con esas formas tan diferentes a las nuestras, acentuadas aun más en los modelos de los años 80-90.

 Después de verlos por primera vez, o haberlos visto en el cine, u oir hablar de ello en la calle, te pica la curiosidad a ver de donde viene todo esto, lo que te lleva a una cara sonriente con un nombre: Keichii Tsuchiya

 Empiezas a leer y te encuentras con otra filosofía que aquí si bien existe, no es ni remotamente parecido a lo que se hace allí, las carreras callejeras ilegales. En Japón son otra historia, clanes, rivalidad entre zonas como si fuesen equipos de fútbol, qué coche es el mejor y una forma de pasar las noches en el país del sol naciente. Nuestro protagonista tiene el más humilde de los comienzos, sin dinero y con un coche familiar empezó a coger curvas de forma diferente, intentando entrar derrapando desde el punto de frenado inicial hasta la salida de la curva. Un estilo que le divirtió, increíblemente difícil de dominar y muy espectacular para el público, hizo que rápidamente fuese ganando adeptos. En este punto Keichii era profesional de la conducción en circuito, pero saliendo por la noche a correr con su coche particular, un día le multaron, le retiraron el carnet de conducir y decidió cambiar las reglas del juego y dedicarse al Drift de forma profesional e iniciar el movimiento que 20 años más tarde está pegando fuerte.

 Y aquí aparece nuestro otro protagonista, Toyota AE86 (más conocido como Hachiroku, 86 en japonés) – un coche con poca aspiración a la hora de ser vendido, pero con un montón de sorpresas debajo del capó. Se presentó como un coche familiar, cómodo de llevar, el típico coche del día a día para Toyota, que ya tenía su cupo de deportivos cubierto con su prestigioso Supra. Y sin embargo, la tecnología que había bajo el capó a día de hoy aún no te deja indiferente. Rápidamente ascendió como un deportivo barato, ya que su poco peso, su potencia aceptable y su propulsión trasera (en europa tendríamos que irnos a los BMW para encontrar algo parecido en los años 80) le hacían el candidato ideal para ser el coche con el que empezar a descubrir que hay más usos aparte del ir del punto A al punto B. Su popularidad empezó a crecer una vez finalizada su producción y pocos años después, ayudado por un manga, se convirtió en un icono del automovilismo japonés. Mangas, películas, el coche que aún usa Keichii, 15 años después, ese japonés que está empezando a ganar fama a nivel mundial por su poca ortodoxa forma de conducir …  y ya tenemos los ingredientes para marcar un antes y un después.

Hachiroku

A día de hoy encontrar uno es difícil, porque se vendió en pocos países, es un coche muy antiguo y al quedar pocos hace que los que haya sean muy valorados y admirados en el mundo del motor.

Y aquí el anime más famoso sobre el 86:

Pocos coches pueden presumir de tener una serie para ellos solos.

– Riiiiiing –     – Riiiiiiing –

Sonó el teléfono, era mi primo Alex, aunque más que primo podría decir que es un hermano. Hemos hecho muchas tonterías, hemos aprendido a conducir juntos, él de copiloto mientras yo aprendía a coger curvas dada nuestra diferencia de edad y hemos acabado desarrollando un gusto parecido en estos temas. Nos sentamos a hablar de Initial D habitualmente, los «dibujos» donde el prota conduce un Hachiroku y explotando sus ventajas y aprovechando que nadie se toma en serio que un coche con 30 años de antigüedad pueda salir a competir con los poderosos deportivos actuales consigue ir ganando cada carrera y trayendo de vuelta la gloria perdida del deportivo inesperado de Toyota; fantaseamos con ver alguno por Madrid, e incluso una vez me mandó una foto apoyado en uno de un chico de Madrid que atendía un evento en el Jarama con una sonrisa que no le había visto nunca y cierta envidia por ver uno en persona… me fijo que llama a una hora un poco rara, y al descolgar sin saludar me dice:

¿Tío, nos compramos un 86?

– Claro, ¿y de dónde lo sacamos?

– Un colega vende el suyo

– ¿Qué? ¿Un 86?

– Sí, un Levin, tiene tres y va a vender uno, mira el Facebook, te lo he puesto ahí

– Voy…

 

Una notificación, le clikamos y aparece el siguiente video:

Wow, ¿un 86 a la venta en Madrid y amigo de Alex? Como mola, un auténtico 86, pero ya sabemos que siempre se nos va a salir de presupuesto, son caros. Y aquí es cuando viene la noticia, el precio es «barato» pero porque el coche actualmente está despiezado ya que se usaba para circuito y para piezas de otros 86. Le faltan un monton de cosas, otras tantas por arreglar y que hay que meterle muchas horas si queremos dejarlo para la calle. Y sinceramente si quieres un coche de circuito hay muchas opciones, más baratas y listas para funcionar, si nos tiramos a la piscina de comprar un 86 que sea para poder sacarlo a la calle y disfrutar de él.

– Vale, supongamos que juntamos la pasta para comprarlo, ¿Qué faltaría?

– Pues los papeles, es un coche Portugués, así que hay que hacerle los papeles españoles. Conseguir las piezas que faltan, y ya que estamos restaurarlo por completo estaría bien.

¿Restaurar un coche?

Es uno de esos temas que siempre que los leía por forocoches me impresionaban, aquellos posts de compañeros comprando auténticas tartanas y dejándolos como coches nuevos. Nuestro compañero Darkslain de Forocoches  (Recomiendo su visionado)  que lleva tiempo dándonos envidia con su impecable Trans Am convertido en una réplica perfecta de KITT… Y encima hacía un par de meses que hablaba con mi amiga Irene de un programa que me gustaba mucho, y para mi sorpresa por mi cumpleaños me regalaron unas temporadas de Wheeler Dealers asi que llevaba unos cuantos días viendo cómo es posible, con tiempo y dedicación, revivir esos coches antiguos que conocieron días mejores y la insistencia de Irene con que hay que hacer las cosas que queremos, decisión y entrega…

Así que lo primero es lo primero, ¿vamos a verlo? a ver en qué estado se encuentra, si nos gusta, que hay que hacer, ver un 86 en persona por primera vez y poder tocarlo…

Aprovechando un día saliendo del circuito de Arenas de San Juan nos fuimos rumbo a la sierra, nos presentaron y pudimos entrar a ver el estado del coche, el cual hay que admitir que fue una jarra de agua fría.

¿Es esto un 86?

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